Lo que cura en terapia es la verdad. También está la exposición a
las cosas que temes y evades. pero diría que esa es una forma de verdad actuada porque si sabes que hay algo tienes que hacer por tu propio conjunto de reglas y lo estás evadiendo, entonces
estás representando una mentira. No estás diciendo una pero la
estás practicando, es lo mismo. Si consigo que afrontes el problema que
sabes bien que no deberías estar evadiendo, lo que sucede es que los dos estamos participando en el proceso de intentar que
encarnes tu verdad más profunda. Lo que sucede es que eso
mejora la vida de las personas. Las mejora radicalmente y la evidencia,
la evidencia clínica es abrumadora. Sabemos que si expones a las personas a las cosas
que temen pero que están evadiendo, mejoran. Tienes que hacerlo con cuidado y cautela
y con su propia participación y todo eso pero de todas las cosas que los
clínicos han establecido que es creíble esa es la número uno, y esa idea está anidada dentro de una
observación más profunda de que la experiencia clínica es redentora porque
está diseñada para lidiar con el sufrimiento en la medida que las personas que participan en
el proceso se estén diciendo la verdad el uno al otro Y entonces piensas: “Obviamente”. Porque si tienes algunos problemas, y vienes a hablarme de ellos, En primer lugar, por el solo hecho de haberme
hablado sobre ellos has admitido que existen. Ese es un gran comienzo. Y segundo, Si me cuentas sobre ellos,
entonces sabemos lo que son. Y si sabemos lo que son, tal vez podamos
empezar a plantear algunas soluciones y puedes probar las soluciones para ver si funcionan. Pero si no admites que están ahí, y no me dices lo que son, y yo estoy fingiendo y
actuando de manera egoísta y quiero ganar y todo eso en nuestras discusiones, ¿cómo diablos va funcionar eso? Podría ser conveniente a corto plazo, mientras estemos encapsulados en nuestro engaño pero no va a funcionar. Todo eso, si lo piensas bien, parece obvio. Freud pensaba que la represión se encontraba
en el corazón de gran parte del sufrimiento mental. La diferencia entre la represión y el engaño,
es cuestión de grado y eso es todo. Es una diferenciación técnica. Y Alfred Adler, que fue uno de los asociados
más destacados de Freud, por así decirlo, y muy infravalorado, diría yo, creía que la gente se metía en problemas
porque empezaban a actuar una vida falsa. Así la llamaba, una “vida falsa”. Eso vale la pena revisarlo, porque Adler,
aunque no tan carismático como Freud, era bastante práctico. Presagió muchos de los
avances de la teoría cibernética. Por supuesto, Jung creía que se podía
evitar la psicoterapia por completo simplemente haciendo un esfuerzo
moral adecuado en tu propia vida y Carl Rogers creía que era la comunicación honesta, moderada a través del diálogo, lo que tenía consecuencias redentoras. Y los conductistas creían que haces microanálisis
meticuloso de los problemas que se te plantean, y ayudabas a la gente a exponerse
a lo que estaban evadiendo. Todas esas cosas para mí son variaciones laicas
de la noción que de que la Verdad os hará libres.